Escritura interior
 
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24/12/2009   Si yo fuera empresario

Si yo fuera empresario, ¿me gustaría ser representado por el llamado patrón de patrones, un tipo que ha llevado a la bancarrota a su propio negocio aeronáutico dejando en la calle a 600 empleados a los que debe la nómina desde hace meses y, por si esto fuera poco, dejando  también colgados en los aeropuertos a siete mil viajeros que habían pagado con esfuerzo sus billetes de bajo coste?
El patrón de patrones vuela muy alto. Ha declarado con el mayor cinismo que él no se habría fiado de su propia compañía aérea. Y ha añadido que mientras cuente con el respaldo de los empresarios seguirá siendo el patrón de patrones. ¿Por qué no? ¿Se trata acaso de un vulgar estafador? ¿O mas bien del gran estafador de estafadores?

  

18/12/2009 (14:37)  Los restos

Los restos de García Lorca están, si acaso, en la obra de García Lorca.

  

16/12/2009 (13:26)  El loco y el payaso

Las navidades son una pesadilla que empeora de año en año.
Hay que tomarlas como un purgante. Prescripción del especialista corte inglés, curandero de todos los males.
Nacionalismos, Iglesia (¿hay algún nacionalismo que la supere?) y el sudario de esta crisis que ojalá solo fuera económica. De las estafas se sale, pero de otras crisis no es tan sencillo.
La premio Nobel Müller tiene una virtud: es una desconocida que reparte paquetes de amargura.  En la Ser pude oir de boca de una analfabeta de tertulia que esa escritora no merecía premio alguno porque solo escribe cosas muy raras...
Una imagen, mil palabras: esa catedral de Milán en manos de un loco dirigida al cuidado rostro de un payaso multioperado  y multimillonario. Qué importa: una intervención plástica más. Puede pagar nueva dentadura.  
Me quedé mudo, me enjuagué la boca inmediatamente  y conté mis dientes, todavía en su sitio.

  

13/12/2009 (13:45)  Extraña muerte de la novela

La trilogía de Larsson lleva vendidos 20 millones de ejemplares solamente en Europa. ¿Ha muerto la novela? 
Han muerto los novelistas  (y entre ellos el mismo Larsson) resignados unos  a no  acertar a darle al clavo por mucho que hagan,  y otros a no intentarlo siquiera para huir del fracaso. La muerte natural de un género literario no equivale a su exterminio. Aunque buena parte de la creatividad  yazca anónima en la fosa común de los lectores.

  

11/12/2009 (18:25)  Pablo IV

El papa Pablo IV (1555-1559)  parece ser la inspiración de la Conferencia Episcopal Española.
Pablo IV fue el pontífice de la Inquisición y ahora podrían  recordarnos todo lo que hizo aquél bárbaro asesino estos nuevos y  autoproclamados príncipes de la Iglesia. Pero no lo hacen. No se atreven. Mejor es olvidar el pasado y, en particular, aquella Cabeza Visible de la Iglesia Romana que dedicó sus esfuerzos a perseguir a heterodoxos,  judíos y otros cristianos disidentes a los que encarceló, torturó  y ejecutó con sadismo insuperable. ¡Gran Papa aquél Pablo IV a quien transcuurrido el tiempo  imitaría Adolf Hitler auxiliado por sus príncipes nazis!
Y ahora esta  delegación del Santo Oficio ibérico dice que no merecen recibir  la sagrada comunión los que han votado en favor de la ley del aborto. Han pecado. Y deben pedir perdon publicamente, como la saharaui a la que quieren arrodillar ante el rey de Marruecos...
Negar la comunión a éstos políticos no es comparable con habérsela dado encantados de la vida los obispos y curas chilenos al dictador Pinochet, otro ejemplar asesino de la misma calaña que el piadoso argentino general Videla.
No entiendo  cómo le ponen cámaras y micrófonos a esta impresentable y cínica cuadrilla episcopal cada vez que desean amedrentar y sermonear al rebaño  regañando, de paso, al gobierno.

  

08/12/2009 (15:01)  Solo dos grados más ...y

¡Qué bien! ¡Cuántas malas noticias! 
¿Cómo extrañarse del calentamiento del Planeta con todo lo que está pasando aquí?

  

30/11/2009 (11:12)  La desesperación de Herta Müller

“Me fui a llorar allí (a la taza hedionda del retrete) para no ser sorprendida (…) pues sabía que en esa casa no se podía llorar sin motivo. A veces mamá me pegaba cuando me oía llorar y me decía: ahora al menos tienes un motivo”. ¿Un solo motivo? ¿Qué motivo hace llorar a Herta Müller (Nitzkydorf, 1953) a lo largo de una obra (o de una vida) en la que desde el principio se ha borrado el horizonte, de una existencia opresiva saturada de mezquindad y de miseria, marcada por la incomprensión y el sufrimiento?
El lector de Herta Müller, recién galardonada con el Premio Nobel de Literatura,  no conoce la respuesta. El lector se ve arrastrado a esa oscura aldea rumana como un animal atemorizado por el chasquido de un lenguaje-látigo que lo azota con metáforas viscosas y donde si se filtra un rayo de luz es para alumbrar y hacer aun mas irrespirable esa atmósfera, para sentirla mas fangosa y aterradora. Cualquier sueño, y hay bastantes,  es otra pesadilla idéntica a la realidad con la que se confunde. Y la aldea que rememora la niña adquiere categoría de país, aunque sin contornos precisos, donde los parientes y vecinos sobreviven a su propia insignificancia, esclavos de un régimen sin libertad mas que para el odio y la impotencia. Aparece el padre-dictador que autoriza a su hija a jugar con su espesa cabellera, mientras las gallinas “se desploman, arquean el cuello abren el pico y se ahogan en la oscuridad. Mientras la luna, cae y cae”.
A ese padre imprevisible y malvado podía la niña arrancarle las canas, incluso “atarle pequeños lazos, pasarle orquillas de alambre muy cerca del cuero cabelludo. Podía anudarle pañuelos en la cabeza y ponerle collares y dengues. Lo único que no me permitían era tocarle la cara. Y cuando por descuido lo hacía (…) me gritaba: Te largas de aquí ahora mismo”. ¿No encarna acaso al tiránico Nicolai Ceaucescu ese  padre a quien nadie osaría  rozar la cara?
Los quince relatos de En Tierras Bajas son la memoria personal, anárquica y en ocasiones psicótica, de una mujer que vomita hastiada su pasado de violencia y represión sexual, pero es capaz –y aquí está uno de sus principales méritos- de comunicarlo al lector gracias a una escueta transformación literaria. Así, la dureza mas amarga del texto queda edulcorada por la ternura de una prosa que nos recuerda, sin imitarlo, al mejor Thomas Bernhard (autor que Müller admira tanto como desprecia a Peter Handke), y este breve aliento poético dota al lenguaje principal (frases con pocas palabras) de un efecto amplificador. La familia infeliz solo puede crear infelicidad, concluye el lector. Un pueblo desesperado y oprimido sólo puede generar criaturas  oprimidas o cruelmente opresoras.
                                                       EN TIERRAS BAJAS
                        Ediciones Siruela. Madrid 2007. 182 páginas. 14.90 euros.

  

28/11/2009 (13:01)  Uno mismo

"Hablarse a uno mismo constituye el punto de partida de la literatura" (Gao Xingjian, La raison d´être de la Littérature).

  

27/11/2009 (19:20)  Lo peor, lo mejor

Lo peor no está por venir. Lo peor, como lo mejor, es un presente continuo. Lo malo fue el pasado.

  

27/11/2009 (10:25)  Sorpresa

El término estudiar proviene de extrañarse, o de sorprenderse (Agamben), y lleva implícito el sentido de sorpresa, de choque, o incluso de estupefacción. “La alternancia de estupor y lucidez, de hallazgo y pérdida, de pasión y de acción constituye el ritmo del estudio”.

  
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