Escritura interior
 
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30/12/2008 (10:19)  Bar y guerra

Hoy brilla el sol sobre la tierra mojada aunque  la cumbre de  Sierra Bernia sigue cubierta por algunas nubes. Ésto para mucha gente es un buen día. Los pescadores saldrán a faenar ya que el mar está en calma, tal vez ellos no tanto. Pero  no importa. Bien mirado al paisaje no le falta nada. Le sobran construcciones, por supuesto, y algunas tardarán años en ser terminadas. La fiebre del ladrillo dio paso a  la del miedo. A lo largo de toda la franja mediterránea un ataque de pánico era previsible.
En los bares de estos pueblos donde el  negocio es tan fácil como el griterío hay malhumor.  Sigue el griterío porque es inevitable pero no la euforia ni la prepotencia de hacer aquellos negocios y  de multiplicar sus chapuzas. Ventajas de una crisis de dinero, aunque no de valores de ningún orden. 
Me gustaría fotografiar ciertos rostros y gestos del momento para una galería de los desengaños producidos por la temeridad y la avaricia. Alguien lo hará. Hoy todo se retrata para colgarlo como ropa en el tendedero de internet. Yo no tengo ganas. Además, para mi es suficiente observar un instante el espectáculo sin deseo alguno de retenerlo en la memoria. En uno de estos bares donde la gente come y berrea mientras el televisor ofrece los bombardeos judios en Gaza, pienso en lo lejos y en lo cerca que estamos de la auténtica tragedia. Pago lo mío y me largo algo peor que entré. Tampoco es nuevo.

  

29/12/2008 (18:15)  Gris piedra

La niebla húmeda del atardecer hunde algo mas el valle que  hasta hace un rato era de un color gris piedra y verde oscuro. Pero ahora no hay nada, no se ve nada, no se oye nada salvo esta débil lluvia casi imperceptible.

  

26/12/2008 (20:44)  Gente & gustos

Hay gente para todos los gustos, luego sobra gente.

  

17/12/2008 (21:15)  Perder el tiempo

La obsesión por no perder el tiempo es otra forma de perderlo. Y quizá la más estúpida.

  

11/12/2008 (18:20)  Tantas palabras

¡Y si después de  tantas palabras no sobrevive la palabra!  (César Vallejo)

  

10/12/2008 (12:02)  La música española...

Detesto la música española, la clásica y la moderna. Guitarristas, Albéniz, Tárrega, cstañuelas, pianos nerviosos, jotas con alpargatas, panderetas...  Detesto la mierda andaluza, las reminiscencias moras y los aromas de los falsos jardincitos de la Alhambra. ¡Ah, el maestro Segovía! ¡No me diga!
Detesto ese olor a alcanfor en la sala de estar donde nunca está nadie, alguna visita inoportuna, donde hay siempre un piano cerrado con un zorro disecado encima, varias fotos de algún torero rancio con cara de mona, bodegones sombríos, santos tenebrosos con lámpara de aceite temblorosa, reliquias absurdas, un asqueroso organillo callejero en la esquina,  el patio interior con macetas y azulejos y rejas y bragas de mujeres gordas tendidas al sol y cagadas por pájaros que acabarán enjaulados. Lo español, lo folclórico español, ah, oh, los bailaores con el culito de feria apretado y el sombrero cordobés del tio Pepe, ladeado como una boca torcida:  ¿qué es lo español, es algo además de espantoso?

  

07/12/2008 (10:52)  Goetz y Meyer

Imaginar el horror, documentarse sobre el Holocausto, meterse en la piel de trorturadores nazis o de sus vístimas judías exige una capacidad imaginativa y creadora que pocos escritores poseen. De ahí, la importancia del libro de Jonathan Littell, Las benévolas, cuyos méritos son indiscutibles. Pero acabo de leer Goetz y Mayer, un libro de David Albahari, escritor serbio, y judío, emigrado a Canadá, que considero fundamental. A diferencia de la obra interminable de Littell, la de Albahari es breve, no más de 170 paginas, pero de una intensidad insuperable. La historia de los dos conductores de un camión de las S.S. utilizado como cámara de gas, uno de los llamados morideros del alma, está contada desde el punto de vista del profesor judío de Universidad que intenta completar su árbol genealógico familiar mutilado por los nazis. Y no lo consigue. Pero investiga la vida de los dos conductores nazis, personajes mediocres, dóciles asesinos a sueldo del Estado, insensibles y patriotas.
El profesor propone a sus alumnos meterse en aquel camión, deambular por las calles de Belgrado y revivir la agonía y muerte del cargamento de mujeres, ancianos y niños judíos serbios que en menos de media hora eran gaseados en su encierro rodante.
La economía del lenguaje, la fuerza y la tensión narrativa, el realismo de aquellos hechos contemplados y experimentados por los alumnos (es decir, el lector) hacen de este libro algo mas que una pesadilla, como es el de Jonathan Littell. Es una obra terrible y hermosa, fría y apasionada,  también teñida, en ocasiones, de un humor triste donde crece la angustia propia de una inconcebible y absurda tragedia humana. 

  

05/12/2008 (11:36)  Roger Vailland (1907-1965)

Tres aforismos de Roger Vailland:
"La unica obra piadosa que concibo es masacrar a los curas".
"Las ideas nuevas siempre son escandalosas".
"Acabamos siendo poseídos por lo que poseemos".

  

04/12/2008 (11:30)  Se hunden

Las desdichas, cuanto más pesadas, más pronto se hunden en la profundidad de la memoria mientras que las alegrías, cuanto mas estúpidas, más tiempo permanecen flotando en la superficie.

  

02/12/2008 (22:11)  Sándor Marái

Esperaba muy impaciente la publicación de los Diarios  de Sándor Marái (1884-1989) que recogen los últimos años de su vida en el exilio de California. La preparación sosegada pero no fría del suicidio es estremecedora. He marcado treinta frases -podrían haber sido bastantes más- a lo largo de las 200 páginas de esta obra que he leído aturdido, triste y sobrecogido.
"Ya no tenemos futuro, la vida etá completa, sólo aspiro a irme tranquilamente . Cada día se añaden síntomas del desgaste físico y mental. A veces me siento como un recuerdo de mí mismo (...) No protesto por la muerte, pero no deseo nada morir".
Sin embargo, Marái echa mano de la pistola que había comprado dos años antes para matarse y se pega el tiro en la cabeza. Un mes antes de hacerlo, escribe esto último en su Diario:  "No me doy prisa, pero tampoco quiero aplazar nada por culpa de mis dudas. Ha llegado la hora".

 

  
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