Escritura interior
 
Pgina: 1/10


27/12/2006 (19:13)  Los dos juntos

Lo atropellaron hace un momento en un paso de peatones. Iba caminando con su perro. La correa saltó por los aires, como él, como el perro. Todavía pude oírlo exclamar: “¡Este es un país salvaje!”.

Habíamos coincidido esta mañana comprando el periódico. Le pregunté cómo le iban las cosas. Me interesé por su escritura. Dijo que ahora todo iba bien: “Tengo editor para mis Diarios. Se publicarán a comienzos del mes de marzo”.

Recuerdo que en otra ocasión me había hablado de esa obra suya que empezó a escribir hace mas de cuarenta y cinco años, cuando acababa de cumplir los veintitrés, y que no había interrumpido nunca, pues la seguía escribiendo. Añadió que tenía mas de ciento sesenta cuadernos manuscritos. De esa enormidad acumulada de escritura había seleccionado los fragmentos mas significativos, y mas diversos, para llenar un volumen de mil páginas que puso recientemente en manos de su editor.

Hoy ya no podrá anotar nada. Su obra aparecerá como una obra póstuma. Lo cual es triste, aunque tal vez esa anécdota mejore las ventas. Al hombre se lo llevaron muerto, entre pitidos y un monumental atasco de trafico, igual que al perro que lo acompañaba. Los dos se fueron juntos y a la vez.

  

26/12/2006 (09:14)  Los nervios del alma

Remo Bodei escribe: "Atravesamos fases que parecen de debacle y otras veces de victoria, pero en realidad estamos siempre bajo las condiciones de un armisticio que precede o sigue a una batalla..."

  

25/12/2006 (18:23)  Se fueron todos

Se fueron todos. Durante un par de horas tuve la sensación de irme también yo. No estaba dentro de esta casa, de mí mismo.
Pero luego fui a casa de mi hermana. Mis hermanos, dos viejos como yo ante el espejo de nuestros rostros, el espejo que nunca engaña. Y allí hablamos de otros tiempos, otras navidades, otras comidas, las familias rotas o semi rotas, un futuro que no alcanzamos a vislumbrar más allá de la semana próxima. Lo que no es próximo ya no es nada. Y comemos gastando bromas, las justas, en torno a una mesa grande y bien abastecida. ¿Es esto otra falsa reunificación sentimental? Quién sabe. No es necesario compartir ningún saber en el escenario sombrío de un velatorio cualquiera de la memoria.
Y yo pensaba: todo esto puede arruinarlo un libro, unas cuantas páginas publicadas dentro de un par de meses, la verdadera revelación del recuerdo que nos angustia y apartamos como un estorbo. Sí, todo puede quedar hecho añicos. ¿Y qué? La vida no está hecha mas que de añicos, fragmentos de una realidad amañada, culpa y malestar. No es otra cosa aunque venga envuelta en la sonrisa inocente de los niños. ¿Qué puedo hacer? ¿Seguir callado?
Voy a retirar los adornos navideños, el árbol, las luces, el nacimiento que un dia compré en Praga. Fuera, todo esto debe regresar al cajón hasta el año próximo.
Y vuelvo a estar solo en una casa demasiado grande y vacía. El perro y yo. Los libros. Este cuaderno. Que llegue pronto la noche, lo deseé toda mi vida cuando todos alrededor estaban tan alegres, parecían felices.
Nada ha cambiado. Que así lleguemos al final del año, con el mismo tedio o agitación que nos permita ignorar la edad de unos y otros; nuestra edad, nuestros fracasos, nuestra propia vida, las vidas como las nuestras, todas las vidas son igual, acaban del mismo modo, es la misma insignificancia hacia la muerte, el olvido absoluto como un sueño profundo y sin imágenes.

  

24/12/2006 (20:05)  Toros, siempre

Una ministra socialista dice no a las corridas de toros. Y medio país, el que se sienta en el tendido de sombra, se indigna. Ella se achanta. De lo contrario el Gobierno le daría la puntilla. Luego empieza la polémica. Y un profesor español  de Psiquiatría en una universidad canadiense trae a colación un discurso de Ignacio Sánchez Mejías pronunciado hace un montón de años en Nueva York, defendiendo el arte de la llamada Fiesta Nacional. Es de risa. Aquél sabelotodo de la tauromaquia le quitaba importancia  a la crueldad sanguinaria de una corrida comparada con el arte y el valor de esa lucha a muerte  en el ruedo. ¿Qué significa esto? ¿Que la tortura de un toro está justificada, como lo está la tortura de los animales de caza, o el sufrido estómago de un  púgil con guantes, o la guerra preventiva siempre que sea espectacular?
Envío una carta a El Pais, que es donde el psiquiatra publicó la suya, diciendo que tambien hay defensores del arte de la guerra,  partidarios del k.o. en el cuadrilétaro y entusiastas de la estética de la caza. Pero todo esto sigue siendo cruel, injusto y bárbaro, por mucho que vociferen los defensores de esos y otros pasatiempos parecidos.
Es triste comprobar que la única ministra que ha hablado con un lenguaje europeo haya sido silenciada con gritos y abucheos  por los banderilleros de la plaza.

  

24/12/2006 (17:28)  La Diosa Viriplaca

En el segundo libro de Hechos y dichos memorables de Valerio Máximo, se lee que cuando había una disputa entre marido y mujer ambos acudían al santuario de la diosa Viriplaca (la diosa que aplaca a los hombres), que está en el Palatino, y allí, tras decirse el uno al otro todo lo que querían,  apaciguados los ánimos, regresaban a casa reconciliados. Esta diosa era objeto de gran veneración como guardíán de la paz diaria en el hogar.
Me pregunto si el milagroso papel de esa divinidad antigua la asumieron hoy los nuevos psicólogos de pareja.

  

22/12/2006 (17:30)  Objetos navideños



Niño Jesús, bésame en la boca como si fuera una niña llena de deseo.

La Virgen parió sin dolor.
La Virgen parió con dolor.
El placer y el dolor de una virgen parturienta.

Cada adorno navideño es un ahorcado en el abeto.

No ha nacido el hijo de Dios sino una niña negra con síndrome de Down.

El ángel exclamó: ¡Hágase en mí según tu voluntad!

El infierno celestial se encuentra en Palestina.

Nació bendiciendo el llanto de la humanidad.

Jesús,  ¿no mamas? ¿qué quieres?

En solo cuatro meses será crucificado por enésima vez (dos mil siete asesinatos)





  

17/12/2006 (15:45)  Civismo

En realidad vivimos en una sociedad del maltrato. Subo a un autobús y delante de mí, una jovencita increpa al conducor-cobrador, que la dobla en años, porque le entrega dos billetes por error. "¿Es que no ve que voy sola?", pregunta  la jovencita. El conductor responde: "No, creí que me había pedido dos billetes..." La joven sigue: "Pues no, le pedí uno lo que pasa es que usted no se entera, usted está de mala leche". El conductor no sabe qué decir. Calla. Mueve la cabeza. Se muerde la lengua. La otra mira alrededor como diciéndonos a los viajeros: "Así hay que ir por la vida o de lo contrario se te comen".
Nadie dice nada. Hay que mirar a otro lado. Ni al la jovencita ni al conductor. Hay que seguir adelente evitando armar una trifulca.
Luego, cuando termino las cosas que tenía que hacer en la ciudad, regreso en el tren de cercanías que va de Valencia a Gandía, pero bajaré en Xeraco, donde suelo dejar el coche para evitar esos problemas de tráfico y aparcamiento que son cada día mas agobiantes en la ciudad. El tren va lleno. Hay estudiantes jóvenes, amas de casa de los pueblos cercanos que fueron de compras al Corte Inglés. O quizá al médico, al hospital. Hay empleados que vuelven del trabajo. No cabe un alma. Debo viajar de pie. Ningúin estudiante cede el asiento a las personas de edad. Parecen muy cansados de un día de instituto. Eso sí, las chicas ríen y hacen comentarios maliciosos. Hablan de sexo a grito pelado para escandalizar, tal vez, a los viajeros. Trato de alcanzar un asa de la que agarrarme con una mano. Pero un individuo de unos cuarenta años se apoya en una de esas asas de los respaldos y no pparece dispuesto a moverse.  Le digo: "¿Me permite que me agarre al asa?". El tipo me mira  desafiante: "¿No se puede agarrar de cualquier otra? ¡Son ganas de joder!..."
No sé qué replicar: "Lo siento, no son ganas de joder sino de no caerme". Pero él me mira con arrogancia. Y con desprecio infinito.
Sí,  vivimos en una sociedad que se maltrata sistemáticamente. No respeta. Una sociedad de mínimo civismo y máxima agresividad e intemperancia.  Por fin, el reality show ha salido de las pantallas para instalarse en nuestras calles.  Se habla mal. Se grita demasiado. Se insulta por cualquier motivo, o incluso sin motivo alguno. Y se amenaza. Se impone la fuerza bruta. Es una especie de todos contra todos, y a ver quién puede más.
En España jamás se inculcó el civismo. Pasamos de besar el pan cuando caía al suelo a pisar al panadero como si fuera un mendrugo. En los años treinta del siglo pasado Julio Camba escribió que los españoles somos un tanto absurdos, somos criaturas ilógicas además de indisciplinadas: arrojamos papeles en las calles, o escupimos, o llenamos de cabezas de gambas el suelo de los bares, para pagar de nuestros bolsillos al barrendero y drisfrutar viendo cómo los recoge. ¿No sería mas sensato echar el papel en una papelera, o guardarlo en el bolsillo, no escupir nunca, y  ahorrarnos de este modo un gasto  innecesario para abusar sádicamente del eterno barrendero?
Seguimos igual. O quizá peor, ya que incluso el barrendero ensucia ahora a placer las calles para fastidiar al siguiente barrendero.
Y entre tanto, el altivo y trasnochado episcopado español (éste sí barre hacia su propia casa)  quiere imponer al ultranza la enseñanza religiosa en lugar de la enseñanza  mas elemental  del civismo,  la única religión capaz de mejorar esta difícil convivencia.

  

11/12/2006 (14:02)  Impasible

El único chileno que parece impasible por la muerte de Pinochet es el mismo Pinochet.

  

08/12/2006 (18:06)  Miserable grandeza

Fuimos arrojados (o ni siquiera eso) al mundo sin saber para qué. Ni por quién. Hemos tratado  de averiguar una razón que justifique el hecho de la existencia. Pero no la hay. Y al advertirlo algunos inventaron toda clase de explicaciones. Ninguna es convincente a menos que el peor engaño nos tranquilice y nos consuele. Porque igual de absurdo es vivir como no vivir.
¿Deberíamos luchar contra alguien, además de contra nuestra insuperable ignorancia colectiva? 
Sufrimos una derrota sin enemigo. Reiteramos un propósito de verdad estúpido: seguiré siendo yo mismo aunque no alcance a saber  en qué consiste ser uno mismo.
Quizá se trate en el fondo de la miserable grandeza que deba acompañarnos hasta el final.

  

05/12/2006 (22:05)  Contra los perversos

En los vaticinios de Isaías - es decir en la misma Biblia-  se pueden encontrar estas amenazas contra los perversos, a quienes hoy llamaríamos especuladores y corruptos de la ley del suelo:
"¡Ay de los que añaden casas a casas; de los que juntan campos y campos hasta acabar el término, siendo los únicos propietarios en medio de la tierra! (...) A mis oídos ha llegado que las muchas casas serán asoladas; las grandes y magníficas quedarán sin moradores!".

  
Pgina: 1/10

 
 
nota legal