Escritura interior
 
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09/10/2013 (16:18)  Que venga X

El Partido X es un anti partido. Los partidos están rotos. Están partidos a pedazos. Y los pedazos están podridos. Todos. De manera que un nuevo partido que no se presenta como tal sino como un movimiento ciudadano harto de lo que tenemos y no queremos tener en España (especialmente la extendida y profunda corrupción política que existe del Rey abajo, incluida familia del Rey) sólo puede ser bien venido por esta mayoría indignada de la que ha surgido.
No hay líderes, de momento. No hay afiliados ni cuotas. Usted paga la voluntad y con la mejor voluntad aunque siempre, gato escaldado, lo hará con cautela. Lo explican bien sus fundadores en la red. Están en Facebook. Pueden ir paso a paso, a buen ritmo, porque el camino es llano. Han de sortear lo que todo el mundo sortea: la inmundicia política de los profesionales de la política, aquella inmundicia que quienes mandan comparten con quienes aspiran a mandar desde la oposición. Pero la mierda huele incluso cuando aparece en la televisión. Estamos acostumbrados pero no resignados.
El programa que presente esta red política ciudadana será  justamente hacer lo contrario de lo que hacen los poderes del momento, entre los que se encuentra la Iglesia y la Banca.
¿Qué hay que cambiar? ¿Quién puede hacerlo y cómo lo vamos a hacer? ¿Cuándo empezamos?
Nadie ignora que hay muchos intereses creados y demasiados privilegios adquiridos –y heredados- que se opondrán de mil modos a lo que sea este partido X. Pero tiene posibilidades de ganarse un espacio partiendo de cero: 0X=X+lo que venga detrás.
Yo apuesto por aquello que es necesario. Y creo que es el momento de romper las reglas putrefactas de este siniestro juego que el hampa ofrece desde esas cámaras de tortura (Congreso, Senado) donde apuestan unos mafiosos contra otros y todos contra el pueblo, con un grandísimo e insaciable  regocijo internacional.  
Que venga X cuanto antes. Echaremos una mano. Faltaría más.

  

08/10/2013 (13:30)  Nunca segundas partes...

Soy juez y parte. Escribo diarios desde 1961. Pocos diarios de los que se publican en España me deslumbran. Soy, pues, más parte que juez. A la hora de valorar cualquier dietario que llegue a mis manos únicamente me guío por la empatía personal que su autor me despierta y por la calidad de su escritura.   
En mi caso, la única crítica que tomé en cuenta cuando en 2007 apareció mi Diario (1961-2001) fue la del profesor Jordi Gracia (El País, 20 de junio 2007) que puede encontrarse, como casi todo, en Internet. Tituló su reseña así: “Como si uno hubiera muerto”.
La frase es mía. La frase es mi lema a la hora de escribir mi Diario. Lo hago sin miramientos ni cortapisas. Habla el muerto que fui en el instante de escribir.
Soy juez y parte, porque así como el otro día elogié –aunque sin pasarme- el primer volumen de los archivos de Iñaki Uriarte, ahora no tengo por qué elogiar el segundo. ¿Por qué habría de hacerlo si su lectura me ha decepcionado?
No hay apenas nombres propios. Hay mucha banalidad (Benidorm y el gato)  y un exceso de citas de grandes escritores y pensadores, en su mayoría antiguos y extranjeros, y vuelve a esa costumbre de poner iniciales para identificar sin identificar a muchas personas de las que  habla.  ¿Por qué? Los nombres completos aparecen cuando elogia más que cuando critica. Al escritor Muñoz Molina, por ejemplo,  le dedica tres párrafos (página 124) comentando su dura infancia relatada por el mismo Muñoz en su novela El viento de la luna. El lector sospecha que lo hace en pago a la recomendación que Molina hizo en su blog del Diario de Uriarte, que aparece en la solapa de este segundo volumen.
Parece que a las personas las trata como si fueran marcas. En el primer volumen habla de u reloj, un Rolex del que durante 33 años se ha sentido satisfecho porque “no se ha parado nunca”, pero  no lo identifica con una letra (ni siquiera la R) sino que lo nombra como si lo anunciara con fines publicitarios.
Estas cosas chocan.
Sospecho que algunos escritores que elogiaron desmedidamente el volumen primero de los Archivos de Uriarte, se habrán sentido  algo incómodos con la aparición del segundo tomo.
Vila-Matas escribió: “Un diario formidable”.
Trapiello escribió: “Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien leyendo un diario… Ya estoy deseando leer la continuación”.
García Martín escribió: “Cada página escrita siempre como al desgaire, sin levantar la voz, es un prodigio de ironía e inteligencia”.
Muñoz Molina escribió: “Sólo puede tener razón con tanta frecuencia y humor quien ha descreído de casi todos los sermones”.
Yo aconsejo sin lugar a dudas la lectura del primer volumen pero dejo a otros que aconsejen la del segundo.
Y a la hora de comprar el tercero, que ya estará próximo, lo hojearé antes con mucho detenimiento.

  

07/10/2013 (13:17)  Diarios (o archivos) de Iñaki Uriarte

Me identifico con su escritura porque me gusta lo fragmentario. Pero tantas citas de clásicos y filósofos enturbian la lectura. Hay como un afán de ratificar las ideas propias con la bendición de los grandes escritores o pensadores. ¿Para qué?
Una idea propia no es casi nunca una idea original que estuviera en algún lugar esperando ser concebida por ese genio que en ciertos instantes creemos que pudimos ser. Una idea original es solamente una idea expuesta de un modo original.
Me molesta el camuflaje de la identidad de las personas de las que habla el diarista vasco. Y echo de menos, como es lógico, un índice onomástico.
¿O acaso nos va a confundir y ese sería el propósito de Uriarte que escribe para ser leído bajo licencia evitando los conflictos que crea un diario íntimo? Tal vez por eso se refiere a ellos (ya al final) no como Diarios sino como archivos. Esto me parece un acierto. Señala así que su escritura no es una escritura en tiempo real. Al menos no toda su escritura.

*Termino Diarios 1999-2003. ¿Mereció la pena leerlos? Dejando a un lado la cuestión de las iniciales, lo cierto es que Uriarte tiene un modo atractivo de observar y filtrar la realidad. Su tono displicente en la narración acerca al lector. Inspira confianza. Y esto me gusta. Otra cosa es la complicidad. Ahí no llega.

Leeré ahora el segundo volumen  que, ya en las primeras páginas, también omite  fechas y lugares concretos que caracterizan a los dietarios. Se trata de un texto cuyas interrupciones las marca un espacio en blanco seguido de las tres primeras palabras, con letras mayúsculas, que inician la siguiente entrada.
La lectura transcurre en un terreno llano. No hay pendientes. Nada es abrupto. No hay frenazos. La velocidad es regular.  El viaje resulta cómodo. No hay sobresaltos. Ni riesgos.

  

04/10/2013 (12:30)  ¿Se quitó las gafas?

¿Se quitó las gafas para quitarse la vida? Supongo que sí porque antes de suicidarse escribió una carta a su mujer que había salido de compras y a la que no advirtió lo que pensaba hacer. De manera que debió ponerse las gafas para escribir la carta y para ordenar algunos textos, y luego debió quitarse las gafas -no creo que las pisoteara- y se ahorcó.
Me refiero al escritor David Foster Wallace.
Su biógrafo, Max, no entra en estos detalles. Y el contenido del escrito a su mujer, no se ha revelado.
¿Es de mal gusto que me pregunte estas cosas?

Hoy también me preguntaba si unos vecinos míos, que adoptaron auna niña china, apagarán la tele cuando hablen en los telediarios del  asesinato supuestamente cometido por los padres adoptivos de una niña china. ¿Apagarán la tele o no la apagarán? ¿Le dirán  algo a la niña o callarán? Yo  he apagado la tele un par de veces. Esa historia me revuelve las tripas. No puedo ver a la madre de la niña asesinada haciendo en cada informativo los mismos aspavientos (los brazos hacia arriba y hacia atrás ) que hizo cuando compareció ante el juez. No soporto a los reporteros ni a los tertulianos. Todo ese asunto me pone enfermo. No sólo por el hecho mismo -el crimen-  sino también por el modo horripilante de tratarlo.

Y luego me he preguntado si preguntarme estas cosas es una pérdida de tiempo. Y si perder el tiempo es, en cierto  modo, una extraña forma de ganarlo.

  

03/10/2013 (12:15)  ¡Viva el corsé de la Reina!

En el libro Callejero de Madrid, de José Gutiérrez Solana,  hay un capítulo dedicado a la Plaza de la Cebada que es digno de ser leído en todas las escuelas de este país, con o sin el consentimiento del nefasto ministro de Educación.

El capítulo de la Plaza de la Cebada cuenta la historia de varias ejecuciones públicas realizadas en este lugar. Entre ellas la del guerrillero y regicida  cura Merino (1789-1852) quien asestó una puñalada a la Reina Isabel II cuando regresaba de rezarle a la Virgen después de un feliz parto. La soberana  usaba  faja enteriza en sus desplazamientos, con refuerzos y blindajes por todos los lados, y por ello la puñalada de Merino no la mató.
En cambio, esta cuchillada le costó la vida al cura Merino a quien condenaron a garrote vil sin que Isabel II tuviera a bien conmutarle la pena. Ni siquiera se compadeció del reo.

La Plaza de la Cebada vivió uno de sus más gloriosos días en los que, como relata Gutiérrez Solana, “la Justicia y el público pareció ensañarse con él, faltando a todas las reglas de la caridad cristiana”. El cura Merino “era un hombre de mediana estatura y enfermizo, pues tenía un padecimiento crónico del estómago y una afección al hígado”. Y el escritor añade que en la cárcel, poco antes de la ejecución (a la que se le conduciría vestido de amarillo y con birrete del mismo color, adornado todo con manchas rojas)  “se llevó a cabo la ceremonia de la degradación, que fue imponente”. Dicha ceremonia la realizaron tres obispos con sus secretarios, comisionados por el Arzobispo de Toledo. El cura acudió con las manos atadas a la espalda “y en los pies amarradas dos cuerdas de las que sujetaban dos granaderos; el alcaide llevaba también una mordaza por era de menester. Le fue entregado el cáliz, la patena y a hostia consagrada, después de decirle: te privamos de la celebración de la misa por los vivos y los difuntos, y después le rayaron con un cuchillo las yemas de los dedos, con lo que le quitaron la facultad de decir misa, consagrar y bendecir”.

Se preguntará el lector cómo se comportaba en estas circunstancias el cura Merino. Con resignación y hasta con buen humor pues “cuando le cortaron el pelo de la coronilla entre el obispo y el peluquero, el cura dijo: “No corte usted mucho porque hace frío y puedo resfriarme”.
El público lanzaba vivas a la Reina y Muerte al reo, como está mandado. La Reina denegó la petición de indulto que elevaron los presos en favor del cura. Una Reina más dura que su propio corsé.

Naturalmente el cura se confesó, recibió el viático y dictó testamento dejando a su criada lo poco que tuviera y a un catedrático de la Universidad sus libros.

Por fin llegó el momento de aupar al regicida al borrico que lo depositó al pie del patíbulo, como si fuera un miembro del Gobierno a bordo de un Audi poco antes de comparecer en una rueda de prensa. Y el pueblo bramaba ¡Viva la Reina! ¡Viva la Reina! Y el cura bajó del borrico y subió sin ayudas al tablado y se dirigió al verdugo: “Cuando usted quiera”. Mientras el verdugo daba vueltas al garrote, el cura Merino empezó a rezar el Credo.
¿Le dio tiempo a acabar este último rezo?

El cadáver sería quemado en el cementerio y, tal como refiere Gutiérrez Solana, “sus cenizas esparcidas en la sepultura común”.

  

02/10/2013 (18:32)  Corriere della sera

Veinte años después de haber escrito para  El País "Porca Italia, un viaje al caos" me entero por Internet -donde está todo- que su publicación levantó ampollas. Y que el director Estefanía tuvo que disculparse (no me dijo nada) por haber ofendido sin intención de hacerlo a un pueblo que tanto admiramos todos...
En el archivo histórico del diario Corriere della Sera el corresponsal de este periódico en Madrid dejó escrita una crónica sobre mi reportaje. Y de esa crónica son estos párrafos, aparecidos el 1 de mayo de 1993:

"Porca Italia!". Questo, in italiano, e' il titolo del supplemento del "Pais", il primo giornale di Spagna, che sara' domani in edicola. Un titolo violento, che ha provocato la protesta dell' ambasciata italiana a Madrid, con lettere al direttore del "Pais", Joaquin Estefania, e al ministro portavoce del governo. Ed e' il titolo che accompagna una copertina ove, tra Andreotti e Craxi, Cicciolina porge il seno a un vecchietto bavoso, attorniata da ceffi di banditi, mafiosi, uomini rissosi, imprecanti, in una vignetta che dovrebbe ricordare i fumetti americani e invece richiama il Grosz piu' grottesco. Cosi' la Spagna, il Paese che ieri ammirava e imitava l' Italia, ci giudica e ci condanna "pecora nera d' Europa". Un numero cosi' , naturalmente, si prepara con anticipo: per questo supplemento quasi monografico, "El Pais" ha mosso un corrispondente, sei inviati speciali e ha interpellato due italiani, Pietro Buttitta e Ferdinando Scianna. Eppure le vicende italiane hanno preso una tale china che l' inchiesta giunge puntuale, quando Craxi e Andreotti dominano le cronache quotidiane. Solo la porno star Cicciolina pare un personaggio sfuocato: ma tant' e' , ormai il volto dell' Italia e' quello della volgarita' . Percio' : "L' Italia crolla. L' esempio di modernita' , design e immaginazione, lo specchio in cui la Spagna s' era riflessa durante gli anni Ottanta, s' e' trasformato quasi in poche ore in uno Stato disprezzato, dominato dalla corruzione, dal quale tutti fuggono come dalla peste". Troppa severita' ? "Un settore pubblico mastodontico e onnipresente e una classe politica addestrata nell' arte di perpetuarsi al potere, accusata apertamente di collaborare con organizzazioni criminali, hanno condotto la Repubblica all' agonia". E solo ora gli italiani si svegliano "dalla generale indifferenza". La condanna non tocca solo i politici o "i modelli imprenditoriali infangati", ma i cittadini stessi.

Ignacio Carrion fa un "Viaggio nel caos", dall' assurdo aeroporto di Roma, dove un "finger" ti prende sull' aereo e ti scarica in pista, a Castellammare di Stabia, citta' dalla camorra. In mezzo, gente che parla da sola per la strada, tenendosi una mano all' orecchio (il boom dei telefonini), o porta gli occhiali scuri (se griffati) anche senza sole, i bottegai che in caso di crisi cambiano nome al negozio, il custode al museo che chiede sigarette al turista. Finche' a Siena, in Piazza del Campo, gli italiani "sembrano pazzi in una piscina senz' acqua". Ci riconosciamo? Forse no. Ma almeno per quanto riguarda quel "Porca Italia", gli spagnoli ammettono di aver esagerato. Con una lettera di scuse che lo stesso direttore del "Pais" scrivera' sul giornale di domenica la marcia indietro e' secca: "Abbiamo commesso un errore, a causa della nostra ignoranza . scrive Estefania .. L' espressione Porca Italia assume un significato diverso per uno spagnolo o un italiano e in nessun caso intendevamo insultare un Paese che ammiriamo, come dimostrano 17 anni di articoli ed editoriali. Chiediamo quindi scusa a tutti coloro che abbiamo colpito nella loro sensibilita' ". A. Alt. Il governo italiano? "In pericolo", "Nato morto", "Nato per i guai", "Gettato nella crisi poche ore dopo la nascita". L' "assoluzione" di Craxi giovedi' sera ha fatto il giro del mondo. E da ieri la stampa estera dedica ampi spazi alla nostra politica. Per Le Monde di oggi, "Carlo Azeglio Ciampi aveva assicurato che questo sarebbe stato il governo piu' rapido, piu' innovatore". Ma, sostiene il quotidiano francese, "in meno di 24 ore il clima sereno e i primi dibattiti sulle riforme appena abbozzati dalla nuova e' quipe si sono cancellati, sommersi da un' esplosione di collera e di odio scatenata dal verdetto molto favorevole all' ex segretario del Partito socialista, Bettino Craxi". Quasi all' unisono, il quotidiano comunista francese Libe' ration ieri apriva una pagina intera annunciando "scommessa persa per il governatore". Toni molto preoccupanti anche dalle colonne del britannico Guardian. "Il voto parlamentare ha salvato Bettino Craxi, che doveva essere processato per corruzione", si leggeva ieri in una corrispondenza da Roma. "L' Italia . sentenzia il giornale . ha toccato gli abissi piu' profondi della sua crisi politica nata sull' onda degli scandali". Allarme anche dal Wall Street Journal, secondo cui la votazione della Camera e' la dimostrazione che la vecchia guardia dei partiti ha ancora la forza di difendere i propri interessi. "Il risultato della votazione . scriveva ieri il quotidiano di New York . ha dimostrato al movimento riformistico che il vecchio quadripartito sta proteggendo i suoi interessi e quelli della vecchia guardia". Il New York Times dice che "il voto su Craxi ha gettato il Paese nella crisi", mentre da Londra il Times parla di "vittoria dei brutti vecchi sistemi".


  

02/10/2013 (11:30)  Puerca España o Arriba España

Son gemelas las almas de Silvio Berlusconi y de Carlos Fabra. Sus fechorías son muy parecidas. Su arrogancia también. Sus métodos, los de la mafia, parecen intercambiables. Y el grado de inmunidad es idéntico.
Cuando desaparezcan de la vida política no lo harán del todo.  Habrán dejado a un buen puñado de seguidores lo suficientemente remunerados y corruptos para que estos perpetúen lo que los otros no pudieron culminar.
Al viejo Aga Khan lo pesaban sus seguidores en la fe en una báscula cuyo fiel se fijaba con lingotes de oro. A Berlusconi no lo sientan en la balanza sino en el banquillo. A Fabra, que tiene el culo más gordo, lo sientan en una silla. Igual que a Camps, su protector. Y si el protector se salva aunque sea por los pelos ¿no se salvará el protegido?
Hace bastantes años fui a Roma para escribir un reportaje sobre el ascenso espectacular del Cavallieri. Entonces era el amo absoluto de Italia. Y poco a poco sus tentáculos alcanzaron a otros países, como España. Aquí buena parte del mundo editorial, libros y periódicos, lo controla la firma Berlusconi.
Publiqué en El País mi reportaje que titulé “Porca Italia”. Casi inmediatamente el diario Abc, todavía dirigido por Anson, hizo su propia réplica y tituló un reportaje venerando al Cavallieri con estas palabras: “Forza Italia”.
No se les cayó la cara de vergüenza ni en aquel momento ni seguramente ahora si recuerdan lo que fueron capaces de escribir. Y si creyeran en la influencia de la prensa, deberían sentirse no sólo avergonzados sino arrepentidos. Un cómplice pierde la memoria.
Las figura de Berlusconi es tan grotesca como la de Fabra. Seguramente nos harán pasar unos momentos divertidos cuando al primero lo echen de su escaño y al segundo lo aterricen en su banquillo en los juzgados.
Puerca España, para unos. Arriba España, para otros.

  

30/09/2013 (12:43)  Vida de David Foster Wallace

La magnífica biografía de David Foster Wallace (Max, editorial Debate) analiza los problemas del escritor suicida: el deseo de ser el mejor, la pulsión de competir, los temores al fracaso -y el fracaso dentro del éxito- y también el peso de lo que él denomina la estatua de uno mismo que se alza y ensombrece la realidad de lo que es capaz de ser uno mismo con su escritura. Hay muchas cuestiones en juego de tal manera que el juego de escribir se convierte en una pesadilla, en un verdadero tormento.
La vida del hombre que escribe  pasa a un segundo plano. Lo que el biógrafo resalta es la lucha del escritor que acorrala, que asedia al hombre.
¿Puede prescindir de los lectores? ¿Son los lectores un 'público', una variedad de espectadores del espectáculo comercial en que parece haberse convertido su país?  Pero si no hay lector ¿qué sentido tiene la creación literaria? ¿Para quién se escribe? ¿Cuál es el estímulo?
Sea ficción o no ficción lo que escriba DFW,  el desafío sigue siendo la novela. Pero el género agoniza y unos escritores copian a otros. ¿Escribir una novela sin estructura, fragmentaria, como en suspenso  para que el lector ponga de su parte lo que el escritor no puso porque le hastía recorrer el camino  trillado de los grandes escritores que le precedieron?
Rechaza el minimalismo (Raymond Carver y otros) por buenos que sean,  y también rechaza el maximalismo y teme huir por la puerta falsa de la metaliteratura. Ve obsesivamente al gigante  Pynchon, pero teme no ser un gigante: David frente a Goliat.
Y entonces echa mano de la droga, del alcohol, de los antidepresivos y hasta de los electrochoques.
¿Hay que matar primero a los padres, y después a los lectores y por último ... a sí mismo?
Todo aparenta ser inofensivo pero todo está cerrado en falso. Todo es falso. La publicidad. La Prensa. El entretenimiento. Y, por supuesto, el aburrimiento que él sabe retratar y denunciar en sus artículos. Pero no quiere ser únicamente un escritor de reportajes, sin duda excepcional. Persigue lo mismo que anhelan los editores y los agentes literarios:  la Gran Novela Americana. La novela del siglo. Y si no, la de su década. Quizá  conviene  ser más realista. Y más humilde.
Es una feroz, febril carrera de obstáculos en la que son escasas las alegrias y hasta los aplausos  se tornan tristes. El no está enfermo. La enfermedad la lleva a todas partes la sociedad.  Y no basta el humor, la ironía o el sarcasmo para librarse de ella. Es contagiosa. Desesperante.
La ficción no es mas que parte de la realidad y su mérito es que te devuelve a la realidad describiendo un arco, una parábola. No es sencilla y lineal. No tiene un principio y un fin. Esto es lo que hay. Lo que nos han dejado nuesros mayores. Un universo plagado de puntos suspensivos. Dejemos a John Updike con  su prosa elegante y sus conejitos.
Al artista DFW le seduce el discurso del discurso y la reflexión desdoblándose en pequeñas y luminosas revelaciones donde casi todo  languidece en la penumbra general.
¿La nada? Es el lugar al que cualquier obra sincera acaba llevando a los  lectores que quizá tienen en  su interior un mundo que desearían relatar -al menos para conocerlo algo mejor- pero que son incapaces de vertirlo en palabras.
La herida de DFW está infectada por  los celos, por la envidia a los genios, aunque él llegue a considerase uno de esos genios, y por el aburrimiento deprimente que es fruto de la manipulación de los mass media, de la tele, de los anunciantes, ese lote detestable   al que  por mucho que haga  también él  sucumbe. Devora televisión, series, concursos e imbecilidades. Conoce la banalidad. No es tan ingenuo.
El precio que antes de matarse pagó para no matarse fue excesivo (curas de desintoxicación, psiquiátrico, grupos de rehabilitación, asistencia de los Alcohólicos Anónimos, y demás terapias) pero al final todo es inútil. La bipolaridad es el negocio del litium. Los antidepresivos de nueva generación le esperan.   Lástima. Otro chico descarriado. ¿Quién se habrá creído como para denostar  nuestro way of life, nuestros mercados y nuestra insaciable capacidad para divertirnos, para disfrazarnos de payasos en las fiestas y para follar mientras se pueda follar? Ese está loco. Acabará mal.
Y así acabó su personal broma infinita.
En la escritura  de DFW hay un una carga potente  de venganza:  ¡Oh, mamá, te agradezco  que hayas sido mi mamá! -diría poco antes de atarse la soga al cuello. Pero cómo te he odiado, joder...  ahora sí puedo preguntarme sin llegar a cuplir los 50 años y ante mi propio vómito, mamacita mía, ahora sí puedo preguntarme por qué no fui más considerado con mi familia. Contigo. Con papá. ¿Qué locura se adueñó de mi privilegiada mente? ¿O no ocurrió nada y es la lucidez la que me empuja a acabar con mi vida?
Dejó na carta para su mujer. Algunos folios, como siempre demasiados, cuyo valor desconocía. Y una novela incompleta cuyos  personajes eran patéticos funcionarios  del IRS. Es decir, víctimas  y verdugos de la Hacienda Pública.


  

28/09/2013 (09:50)  Tonterías

¿Cómo vas a ponerte en el lugar del otro cuando ni siquiera sabes cuál es tu propio lugar? ¿Cómo vas a amar al prójimo como a tí mismo  si no encuentras motivos para amarte a tí mismo? ¿Cómo no vas a desear a la mujer del prójimo cuando el prójimo desea la tuya, o la prójima a la prójima del prójimo o así hasta el infinito? ¿Quién y por qué razón repite semejantes tonterías?

  

26/09/2013 (10:30)  Frutas y verduras

Oigo por la radio que los españoles viviríamos un año más, y con mejor salud, si comiéramos más frutas y verduras. No es publicidad. Está  avalado por un estudio europeo.
En lugar de pensar en una manzana y una pera deteniendo a la guadaña, pienso en los doce meses de regalo que recibiré gracias a las acelgas y a las espinacas que tanto odiaba. Y pienso en Popeye.
Luego recapacito y me digo que desde hace bastantes años como a diario  frutas y verduras. El estudio me anima a seguir consumiendo naranjas, plátanos, y melocotones en un país dividido al 50 por ciento en gordos, por un lado, y en muertos de hambre, por el otro. Algo va mal.
Oigo hablar a un banquero y después a Montoro. Este último, por si alguien lo ignora, es el actual ministro de Hacienda. Para mí, la Banca y Hacienda son una misma cosa a la hora de quitarte los  ahorros.
Pero como me considero un vitalista,  debo intentar alargar mi hipoteca en este mundo en lugar de liquidarla, aunque ello moleste al Gobierno empeñado en exterminar a los ancianos.  
Pienso en los jodidos hospitalizados en centros de la Seguridad Social, efectuando el copago de la cama y de la alimentación, además de las medicinas. Pienso en la enfermedad crónica de España y presagio que cuando las reformas hayan culminado, el Gobierno les colgará a los enfermos y parados de las orejas un ramillete de cerezas unidas por el rabo y las masas gritarán: ¡haz el amor y no la guerra!
Sigo viendo a nuestra bronceada ministra de Sanidad, madura como una ciruela y vestida con bata de jefa de la planta de cuidados intensivos, retirando el respirador a los desahuciados y privándolos de oxígeno, seguida por la docta ministra del Paro aplaudiendo el éxito de la faena.
“¿Qué quieres, vivir por el morro una semana más?”. “¿Acaso te tomaste los albaricoques y la berenjena cuando era el momento?”. “¡Pues ya es tarde!”.
Las noticias no dan respiro. Odiaba los anuncios y ya no. Son mejores y más inteligentes que los comentarios de esas noticias que hacen los comentaristas en la radio. ¿No era el ministro de Educación uno de ellos?
Pienso en  la que se avecina y decido renunciar a ese año extra de mi vida y cedérselo a otro.  Si fueran no uno, sino dos años, el segundo lo sortearía entre mis amistades.
España es un país verdulero y frutero cuyos habitantes están debidamente vitaminados, laxados y acojonados.
La patética sonrisa de Rajoy retorciendo su boca cada vez que la abre para mentir, me produce náuseas. Me siento como un reo ante su verdugo.


  
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