obra
 
   
 


 
1/1/2007 Diarios
Diarios (1961-2001) La hierba crece despacio
“Escribe lo que te resistes a escribir. Porque si lo escribes estás salvado no solo tú, sino también tu escritura. Tú eres, entonces, tu escritura”.
Ignacio Carrión.


 Por distintas razones no suele ser frecuente que un autor publique su Diario personal –o si se prefiere íntimo- estando todavía vivo. Estas razones van de la mas elemental timidez al pánico de quedar expuesto como un cadáver sobre el que se va a practicar la autopsia antes de hora.

A todos nos inquieta lo que otros piensen de nosotros. Y a los demás también les da miedo saber lo que piensas de ellos. Hay, pues, una especie de pacto de silencio entre el autor de un Diario y el mundo que le rodea. Cuando este pacto se rompe, llega a los escaparates esta clase de producto literario, sin duda una obra extraña, a veces alarmante o intranquilizadora, incluso detestable para algunos.

Es así siempre que el Diario no sea un fraude pensado para la sociedad de consumo.

Un mamotreto sin riesgo y sin alma, sin libertad, sin la fuerza y la trepidación que solo la escritura dictada por uno mismo y para uno mismo, de espaldas al lector, puede ofrecernos.

En los Diarios no cabe la manipulación aceptada de antemano en las Memorias. ¿Con qué objeto vas a falsificar algo en tu escritura que es sólo para ti? ¿Para qué vas a ocultar algo cuando lo que necesitas es reforzar ese saber con las palabras adecuadas? Este sería el primer mandamiento: escribe lo que no te atreves a escribir. Escribe lo que te resistes a escribir. Porque si lo escribes estás salvado no solo tú, sino también tu escritura. Tú eres, entonces, tu escritura.

En mi Diario, es decir en los 131 manuscritos de los que se han elegido fragmentos para la presente edición, no hay tachaduras. No hay correcciones. No hay apenas cambios de palabras porque la palabra que no encuentra su lugar en la página no merece estar allí.

Empecé a escribir el Diario en Viena el año 1961. Sigo escribiéndolo al cabo de 45 años.

Lo que se publica ahora cubre cuatro décadas. Pensé que convenía cuadrar fechas y que un cierre y lugar aconsejable me lo ofrecía el año 2001 en Costa de Marfil, en unas circunstancias dramáticas, las de un secuestro armado, como en cierto modo también lo fueron las que me obligaron a empezar a escribir en una clínica psiquiátrica, en la ciudad de Freud, cuarenta años antes.

El lector va a enfrentarse a muchos personajes, algunos mundialmente famosos, otros totalmente anónimos, y va a visitar múltiples escenarios y situaciones muy diversas.

El resultado han sido miles de páginas recogidas en 161 cuadernos manuscritos a tinta indeleble, del tamaño y la apariencia de un libro, de las que ahora se publica una décima parte de su totalidad.

  
     
 
nota legal