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13/9/1990 La doctora Hadiah sueña con un Jaguar    La Crisis del Golfo
La doctora Hadiah al Shamary, soltera, de 25 años, y radióloga en el hospital Rey Fahd, cree que este conflicto acelerará los cambios de la sociedad saudí. Por ejemplo, no desea que su matrimonio dependa de la aprobación de su familia. Aspira a la independencia económica. Gana 10.000 rials (más de 250.000 pesetas) al mes. Pero no sabe qué hacer con tanto dinero. Compra oro y diamantes. Vive con sus padres, y sus gastos personales son escasos. Diversiones públicas como el cine, el teatro o las discotecas están prohibidas en Arabia Saudí. Su único sueño es que la todopoderosa religión que gobierna al mismo Gobierno le permita conducir un automóvil. ¿Algún automóvil en particular? "Sí, un Jaguar", respondió la doctora. "Si tengo que casarme con el hombre que mi familia elija, me queda la posibilidad de conocerlo bien durante los seis meses que dura el noviazgo. Si no es bueno, convenceré a mi padre para que me busque otro", dijo Hadiah. A la pregunta de si, para conocer bien a su novio, desearía acostarse con él, la doctora respondió: "Eso está prohibido por la religión, no lo haría nunca, porque las, mujeres saudíes queremos llegar vírgenes al matrimonio". Por su parte, Shiren Laquarasc, casada desde los 16 años, ahora tiene 23 y dos hijas de las que cuida a ratos su marido, dijo a EL PAÍS que está enteramente de acuerdo con el islam. Realiza su primer año como médico interno en este hospital. "No siento ninguna frustración por las cosas que me prohíbe la religión. Entiendo que son malas. Creó que la censura en televisión es beneficiosa para que los jóvenes no se corrompan. La mujer no es igual que el hombre. Me parece muy bien que el adulterio se castigue con la pena de muerte. Con el islam no negociamos". Como la anterior entrevistada, Shiren confia en que finalmente Arabia Saudí no entre en guerra con Irak. A la pregunta de qué haría con sus hijos de cinco y cuatro años si tal cosa sucede, responde: "No me los llevaría a otro lugar, a menos que les faltara alimento. Yo tengo que estar aquí".

Fuente: El País
  
 
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