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21/6/2016 Memoria histórica de las salvajadas    La mirada escribe
Ya en la calle pensé: no sé si España se va a romper. No lo deseo. Pero hoy, o cualquier otro día, estas bicis de alquiler que alegran la ciudad sin contaminar la atmósfera, me romperán la crisma. Fue dicho y hecho. A dos pasos de la iglesia de Santa Catalina, una bicicleta me embistió por la espalda. Besé el alquitrán como aquel Papa que besuqueaba el hormigón armado de los aeropuertos al bajar del avión en sus viajes por medio mundo. ¡Dios santo, exclamé, llevándome las manos a la cabeza. Me levanté confuso. El ciclista me pidió disculpas. Me ayudó a incorporarme. “¿Está usted bien?”, preguntó el gigantón que me había atropellado. “No tan bien como usted”, respondí. “Puedo hacer algo?” añadió el ciclista urbano con un gesto de sincera compasión. “Lo que puede hacer y no solo por mí, es no circular por la acera”. Entonces me meti en el templo para limpiarme los morros con unas gotas de agua bendita y agradecer a Santa Catalina no haber sufrido daños irreparables físicos o mentales, tan solo un susto. La santa me llevó hasta un panel de la iglesia para mostrarme un gran retrato con esta leyenda: “El sacerdote Martín Martínez Pascual un minuto antes de ser fusilado, Teruel 18-08-1936”. Me estremecí. La escena era impresionante. Miré el nombre del fotógraf. Hans Gutmann Guster. Me pregunté: ¿quién era este tipo nacido en Colonia en 1911 y fallecido en México el año 1982? Regresé a casa. Tuve que bajar a la calzada para que las bicis, en tropel y por la acera no tuvieran obstáculos Pensé en el alcalde, en su bicicleta y en la inexplicable tolerancia con los ciclistas. Ya en casa, me metí en el ordenador. El fotógrafo de Santa Catalina no era de bodas y comuniones. Fue excombatiente miliciano y miembro del Ejército Republicano. Se casó con la madrileña Elena del Moral de la que se separó en 1949. Al regresar a México cambió su nombre por el de Juan Guzmán ‘Juanito’. Y amplió sus temas profesionales. Retrató a Frida Kahlo y a Diego Rivera, entre otros artistas. Retrató al asesino de Trotsky, Ramón Mercader, un comunista español y agente de KGB. Y fue corresponsal gráfico del semanario estadounidense Time… Supe que de las 170.000 piezas de su archivo, la agencia EFE adquirió tres mil negativos de Juanito en los frentes de Cataluña, Aragón y Madrid. El fusilado Martín Martínez, un cura de 25 años valiente y guapetón, tenía una biografía más breve. Pero los magino a ambos, Martín y Juanito, cerca el uno del otro ante el pelotón de fusilamiento. El primero negándose a ponerse de espaldas para recibir los disparos, con los ojos abiertos y gritando ¡Viva Cristo Rey!. A Juanito lo veo disparando su silenciosa Leica sin que le temblara el pulso. Tal vez diciendo hacia sus adentros: ‘¡Esto es una salvajada!’. Fue una salvajada la cifra de religiosos asesinados en la retaguardia republicana: 6.832 según el estudio de Antonio Montero Moreno, historiador y periodista que fue arzobispo de Mérida-Badajoz de 1994 a 2004. Y fue otra salvajada la del bando vencedor de la contienda, durante y después de acabada la guerra fusilando, en una especie de orgía de sangre, que se prolongó durante más tiempo y con cifras más elevadas de víctimas sin dejar testimonio gráfico de esos muertos de los que todavía seguimos desconociendo su paradero.

Fuente: Plaza
  
 
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