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8/3/2015 Roth-Zweig, una historia de amor    Reseña libros
El argumento de la novela histórica escrita por el periodista cultural del Frankfurter Allgemeine Zeitung Volker Weldermann se centra en el amor que Joseph Roth reclama al escritor Stefan Zweig. Un amor que nace de la admiración por su obra y pasa por la necesidad de que alguien encarne la figura de un padre generoso que acude al rescate del hijo pródigo.
Roth se gasta lo que gana. Hace un enorme esfuerzo no solo para vivir, como judío, los años del ascenso del poder nazi sino también para sobrevivir a las dificultades que él mismo se crea en su doble relación alcoholizada con las mujeres y la escritura. Es tímido pero al mismo tiempo temerario. Quiere conocer a Zweig, ya un triunfador en 1936, y viaja a Viena con ese único fin. Pero cuando está en el portal de la casa del prolífico y cotizado biógrafo, se pone a temblar de vergüenza y da la media vuelta. No obstante  lo perseguirá escribiéndole  hasta conseguir primero su amistad y a continuación su ayuda económica. Roth se convertirá en ficción de sí mismo al crear la leyenda de su santo bebedor. Acabará convirtiéndose en una pesadilla onerosa  para el equilibrado y futuro autor de El mundo de ayer.
La novela avanza y retrocede a capricho. Esto podría ser un problema para el lector que no conozca las vidas de estos dos escritores que, al fin,  se encuentran en la ciudad de Ostende, lugar idílico elegido por el exquisito Zweig –y por otros creadores que se dan cita allí- en el verano de 1936. “¡Señor Roth, sea bienvenido a la orilla del mar!”, exclama Zweig sin prever lo que su hospitalidad desataría en un hombre con el carácter inestable y desmesurado del autor de La marcha Radetzky.
El amor no solo es ciego sino también enloquecido,  de manera que ambos grandes escritores cuyo fondo desvela la naturaleza de  pequeños sádicos en sus vidas de familia, se necesitan para el intercambio de  elogios y, sin duda, para soportar su mala conciencia individual. Zweig engaña con su secretaria a su esposa. Y la hace sufrir lo indecible. Roth, abandona a su compañera porque no soporta a los hijos de esta y exige absoluta libertad. Pero no ignora lo que su comportamiento provoca a la desdichada mujer: el encierro en el manicomio vienés. Y la muerte con la camisa de fuerza puesta.
Los lectores nos despedimos de los personajes con muy mal sabor de boca. La supuesta felicidad del verano de 1936 se convierte en presagio del horror de la guerra. La separación de la singular pareja es una  catástrofe interior vivida como un reflejo o tal vez como un castigo de la barbarie impensable de Hitler. Ambos huirán uno a Brasil para suicidarse y el otro a Paris para sucumbir a un coma etílico al que preceden delirios imperiales.
En un fantasmal  Ostende aparecen otros personajes de sobra conocidos: Koestler, Toller, Kisch y Keun. El  autor de la novela los presenta allí celebrando la vida como si fueran sus últimas vacaciones antes de la tragedia, lo cual es cierto.


Fuente: Le Monde Dilomatique
  
 
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