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19/8/2013 Ensayos de Juan Goytisolo    reseña libros

El análisis que Juan Goytisolo hace de la trilogía de Arno Scmidt, las comparaciones que establece entre los archivos de El Santo Oficio y los del KGB, así como las páginas dedicadas a mostrar (y demostrar) que Quevedo era un mal bicho aunque genial, justifican la publicación de este pequeño volumen que contiene 17 ensayos muy variados.

¿Quién se acuerda hoy de los best sellers de hace 20, 30 o 40 años?, se pregunta Goytisolo. Y cita a Arno Schmidt y su concepto innovador de novela: “La forma de escribir una novela no debe ser un continuum; debe ser una estructura articulada en cada período. Cada fragmento debe ser algo separado, delimitado, un todo válido por sí mismo”. Así, “el período evocado en Momentos de la vida de un fauno (febrero y mayo-agosto de 1940, agosto-septiembre de 1944) no refleja directamente los acontecimientos que precedieron al estallido de la Segunda Guerra Mundial (…) relata, mediante una sucesión de breves fogonazos la vida cotidiana de Düring –alter ego del autor y a la vez retrato del padre con el que nunca congenió”. Algunos párrafos de  El brezal de Brand  apoyan la interpretación en torno a la que gira el ensayo.

Goytisolo se sumerge en la ciudad de Berlin gracias a Alfred Döblin cuyo talento convierte  “topografía en tipografía”, lo cual le permite ofrecer una reflexión en torno al Espacio en movimiento.

En Literatura y poder establece un paralelismo entre las atrocidades de la Inquisición y las perpetradas por la policía soviética con sus masivos arrestos (1937-1939), cuando “un miembro de las juventudes comunistas, Pávlik Morózov, denunció a su padre en razón de sus ideas contra revolucionarias, éste fue fusilado y el muchacho elevado al rango de héroe de la patria, y se convirtió en el paradigma del hombre nuevo, del modelo digno de imitación”. Comprobamos cómo “la delación generalizada de vecinos, conocidos, amigos e incluso familiares próximos adquirió un valor ético tanto en la época de la Inquisición establecida en Castilla por Isabel la Católica, como en la Rusia de Stalin”.

Este ensayo, quizá el mejor, refiere en paralelo la suerte de Fray Luis de León, notorio converso, y el fin trágico de Bábel, autor de Caballería roja, torturado con una brutalidad indescriptible, y ejecutado. Bábel colabora  con sus interrogadores en la redacción misma del sumario: “Mi yo se escindió en dos personas. Una empezó a buscar los crímenes de la otra. Cuando no los hallaba los inventaba”.

El ensayo más deslumbrante nos muestra a un Quevedo cuya saña y gusto por la crueldad llegan a hacerlo odioso: misoginia, homofobia y racismo, trituran al autor de El Buscón hasta reducirlo a la condición de residuo moral, pues “no perdona a nadie con excepción de los militares y los curas de misa y olla”.

Sería oportuno difundir estas páginas de Goytisolo en las clases de literatura española, cuando hablan algunos maestros con desmedido orgullo de nuestro inmortal y ejemplar Quevedo.


Fuente: Le Monde Diplomatique
  
 
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