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30/1/2013 Bukowski, una lavativa para nuestra propia mierda    Reseña Libros

Anagrama mostró siempre interés por la obra de Charles Bukowski (Alemania,1920 - USA, 1994)  y los lectores debemos a esta editorial la publicación en español de casi toda su obra.

Ahora reedita en su popular colección Compactos una selección de relatos y ensayos inéditos (1944-1990) prologados por David Stephen Calonne, quizá el estudioso y biógrafo que mejor conoce la vida y milagros del adictivo Chinaski.

Cada libro es un milagro. Y como ha señalado  Calonne, la escritura  era un ritual acompañado por cuatro accesorios indispensables: alcohol, música clásica, el ruido de su máquina de escribir y el tabaco. 

Fue engendrado por una madre estúpida y pasiva  y un padre que le pegaba y lo disfrazaba de indio americano con plumas en la cabeza para divertirse viendo cómo los niños del barrio vestidos de cowboys zurraban a su hijo.

Bukowski huyó del hogar pero no de sí mismo, algo imposible,  y creció con el rostro lleno de granos y de cada grano sacaba pus –el libro- sumido en el caos, luchando contra la amenaza del pasado sin importarle el futuro, amenazado por la locura, sometido al aloholismo y a las hemorroides crónicas, los desvanecimientos, la caída de los dientes, la depresión, los intentos fallidos de suicidio y, hasta muy avanzada su carrera literaria -con breves estancias en prisión- víctima de la pobreza y el desamor, así como desengañado y receloso en cada una de sus aventuras sentimentales o sencillamente sexuales.

Al fondo está el poeta cuya obra es dura, sin llanto ni compasión. La escritura de Bukoswki es la suma y la resta de aquellos padecimientos  a los que hay que añadir mucho talento y una temeridad que solamente un desclasado (y culto) escritor puede permitirse.

Reparte leña a todo cuanto se mueve  alrededor (o en su interior)  sin preocuparse mas que de esquivar los golpes de sus ridículos adversarios (editores, escritores) y  ejerce su derecho a una venganza inmisericorde.

El volumen que lleva por título Fragmentos de un cuaderno manchado de vino es una especie de antología/inventario de otros muchos títulos en los que lo autobiográfico nutre a su ficción, y donde la ficción se convierte en ensayo y este en una reflexión jamás solemne, más bien sarcástica, sobre la  existencia.

Bukowski es actual porque es un transgresor moderno sin el tufo de los hippies o de los escritores edulcorados incluso en las filas del realismo sucio, por no hablar de los autores más premiados.  De todos ellos (excepto de John Fante) se burla. Mira más a Europa (Celine, Camus) que al país donde lo llevaron para disfrazarlo de aborigen, y donde le tocó pelear entre latas de cerveza. Charles Bukowski cautiva y redime en tiempos de mentiras y de penuria. Leerlo ahora es un lenitivo para el dolor. Lo más parecido a una lavativa que remueve y empuja hacia abajo nuestra propia mierda, como diría él, seguramente.


Fuente: Le Monde Diplomatique
  
 
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