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7/7/2012 Nicanor Parra, un poeta mayor y/o menor    Reseñas libros
Poesía    
NICANOR PARRA, EL POETA GRANDE QUE PARECE PEQUEÑO


No es un poeta quejumbroso ni desesperado que gime en cada verso. Nicanor Parra es la pequeña vaca que muge feliz en el queso de  porciones. Lo suficientemente pota como para hacer antipoesía. Y así, un poema –algunos son magníficos- también es un divertido juego de palabras, una colección de aforismos, un conjunto de dibujos ingeniosos. O infantiles.
Lo que atrae de este escritor chileno, último Premio Cervantes,  es que no suscita entusiasmo desmedido pero sacude la imaginación del lector. Es provocador como Charles Bukowski. En su poema “He Trabajado de Todo”, declara: “Hasta de cadáver / Una vez me dijeron tiéndete ahí / Y yo que soy quien soy obedecí / Me taparon con unos diarios / & se pusieron a filmar una escena / Para una película (…) Otra vez / En un prostíbulo de San Antonio / Me obligaron / A chuparle las tetas a una vieja / Bajo amenaza de muerte / Qué quieren que les diga”.
He marcado 46 del largo millar de páginas del volumen. En ocasiones sólo una palabra que parece ser la llave del poema. O  un verso. O a lo sumo una estrofa. ¿Eliminaría el resto por accesorio? La poesía es la economía de guerra de la prosa. Nicanor Parra la define así:  “Todo lo que se dice es poesía / todo lo que se escribe es prosa / todo lo que se mueve es poesía / lo que no cambia de lugar es prosa”.
En su poema “Mamá”, afirma  que “si no me rio quiere decir que estoy muerto / y si me río con mayor razón”.  Y poco antes anuncia: “Yo soy la verdad y la Vida / yo también”. ¿Y esta sesuda gracia?: “La historia los absolverá/ De acuerdo / Pero la geografía lo dudo”.
Algunos temas reiterativos, como fallos de la memoria que escribe, fatigan al lector. Otros merecen nuestra indulgencia.  En “Consejos a Su Excelencia”, sugiere  que “El Monarca Absoluto tiene la obligación / De tratar a sus súbditos / Como si fueran miembros de la Familia Real / Más aún / Como si fueran miembros de su propio cuerpo”. Pero puestos a colaborar con Parra, entran ganas de alterar el último verso: “como si fuera el miembro de su propio cuerpo”.
La antipoesía no es el resultado de un esfuerzo febril  de la cabeza del antipoeta que, aparentemente, no se calienta demasiado. Los estímulos visuales, u otros, levantan palabras como ampollas en la piel. En “Declaración de Principios” afirma: “Me declaro católico ferviente / No comulgo con ruedas de carreta / Me declaro discípulo de Marx / Eso sí que me niego a arrodillarme (…) / La palabra Dios es una interjección / Da lo mismo que exista o que no exista”.
Sobre la violencia:  “De qué tipo de violencia se trata / Justa o injusta / Porque cuando la violencia es justa / Que quiere que le diga pues compadre: / Es simplemente justa la violencia”.
Me gusta por encima del resto:  “Pronunciando Tu Nombre Te Poseo”:  No ganas nada con huir de mí / puesto que como dice el título de este poema / pronunciando tu nombre te poseo”. –


Fuente: Le Monde Diplomatique
  
 
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