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5/6/2012 Calendario Galeano    Reseñas


 

“Hay cosas que se dicen callando”, sentenció Eduardo Galeano (Montevideo, 1940) con motivo de la muerte de su amigo José Saramago. Ahora, en el libro Los hijos de los días aplica este principio: lo que calla el autor es más que lo que dice, al optar por un formato como de calendario en el que textos muy diversos ocupan una página  cada día del año. Textos que, además, no son del todo propios pero a los que Galeano añade unas palabras de su propia cosecha.

La sencillez y la economía literarias de la propuesta emparenta el libro con las recopilaciones de aforismos, citas o frases célebres, comentarios, ensayos o fragmentos de los mismos. Pasas la hoja del calendario y cambias de asunto, de época, de estilo, de idea. La lectura resulta veloz y amena. Hay un doble propósito: sintetizar y sugerir. Eduardo Germán María Hughes Galeano lo aplicó en sus propias carnes al eliminar tres de sus cinco nombres y quedarse, como escritor, con el primero y el último de ellos.

El día señalado recoge la anécdota en un pueblo de la Rioja (año 2011) mientras pasa por las calles en procesión  un Cristo al que dan latigazos los romanos. Un niño grita entre la multitud: “¡Defiéndete!¡Defiéndete!”. ¿Es preciso decir más?

O bien puede tratarse del juicio a Dios celebrado en Moscú en 1918 en el que “una Biblia fue sentada en el banquillo de los acusados. Según el fiscal, Dios había cometido numerosos crímenes contra la humanidad a lo largo de los tiempos. El abogado de oficio alegó que Dios era inimputable porque padecía demencia grave; pero el tribunal lo condenó a muerte. Al amanecer del día de hoy, cinco ráfagas de ametralladora fueron disparadas al cielo”.

Hay entradas sobre niños robados, tanto en Argentina como en Australia y, por supuesto, en la España franquista. “Las agencias estatales y las iglesias cristianas habían secuestrado a los niños (indígenas)  y los habían distribuido entre familias blancas, para salvarlas de la pobreza y de la delincuencia, para blanquear a losnegros”, como reconoció en 2008 el primer ministro de Australia, Kevin Rudd. Y pidió perdón por ello.

Se nos recuerda que la Organización Mundial de la Salud consideró la homosexualidad una enfermedad mental hasta 1990. Hasta hasta hace cuatro años, Nelson Mandela figuró en la lista de los terroristas más peligrosos para la seguridad de los EE UU.

La escena de Adán y Eva mordiendo la manzana es pura invención del catecismo: no aparece en la Biblia, señala el calendario Galeano.

Y en momentos en los que la monarquía española está en entredicho, recordamos que “Carlos II nació en Madrid en 1661. En sus cuarenta años de vida, nunca consiguió pararse sobre sus pies, ni hablar, ni babearse, ni sostener la corona en su cabeza jamás visitada por ninguna idea. Carlos era nieto de su tía, su madre era sobrina de su padre y su bisabuelo era tío de su bisabuela: los Habsburgo eran de quedarse en casa”, sentencia, con indiscutible oportunidad, Eduardo Galeano.

 

LOS HIJOS DE LOS DIAS. Eduardo Galeano. Siglo XXI de España Editores, SA,  2012. 438 páginas.

 



Fuente: Le Monde Diplomatique
  
 
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