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26/3/2012 Algo más que cine    Reseña libros

El cine fue para Cabrera Infante como la caza para Hemingway: algo más que un pasatiempo. El autor de Tres tristes tigres dedicó centenares de horas y miles de páginas al séptimo arte. Aunque no todo lo escrito sea memorable, sin lo mediocre no habría existido lo mejor.

¿Qué importa que Cabrera Infante (Cuba 1929 - Londres 2005) escribiera sobre el filme Nido de ratas o mantuviera una tonta conversación con Errol Flyn ya alcoholizado?

Importa la mirada. El arte de narrar. El lenguaje. El ritmo. La concisión impecable de una sinopsis.

Este volumen de 1500 páginas es el primero de la Obra Completa de Guillermo Cabrera Infante y contiene todos sus escritos sobre cine reunidos por Antoni Munné, autor del prólogo así como de los índices de las películas, además del índice onomástico y del índice  general, todos ellos indispensables para su consulta.

Es bien conocida la trayectoria política y literaria de Cabrera Infante desde el triunfo de la revolución cubana en 1959, en la que fue una figura destacada de la intelectualidad castrista, hasta la ruptura con el régimen de Fidel en 1965.  Lo que aquí importa destacar es la variedad y calidad de sus escritos como crítico cinematográfico. Despliega largas piezas de tejido de todos los formatos y colores sobre un mostrador macizo, como lo era su cultura.  Pero de pronto pega un tijeretazo y convierte cualquier pieza en una sencilla muestra de bolsillo. Hasta la película más horrorosa merece un comentario exculpatorio como para dignificarla ante el vacío que le aguarda. A diferencia de algunos críticos españoles, satisfechos de su agresiva arrogancia, Cabrera Infante jamás se ensaña. Compadece e ironiza.

Un oficio del siglo XX (con el célebre Caín que oculta al autor) ocupa la mejor parte del volumen, pero hay otras muchas páginas en las que el novelista cubano y Premio Cervantes añade literatura a la crónica. Sobre Buñuel (Nazarín), sentencia: “Buñuel no olvida que él ha dicho que ‘el cine parece haberse inventado para expresar la vida subconsciente’, y mientras da un golpe mortal al doble concepto cristiano y burgués de la caridad, muestra a Nazarín como un simple enfermo: su mesianismo es una forma sublimada de las neurosis compulsivas” (1960).

El perfil de James Dean con motivo de su muerte, cuando el actor acababa de cumplir  de su muerte, ocurrida cuando el actor acababa de cumplir su mesianismo es una forma sublimada de las neurosis compulsivas" que 23 años y de estrenar un Porsche blanco, es así: “Sus maneras de actor (…) Hicieron inevitable y casi forzosa la comparación con Brando. Pero había en la inmadurez de Dean una calidad intensa, de cosa viva, de adolescente maldito que jamás serían Brando, porque eran Dean”. De esta rivalidad comentó Dean: “No me preocupa la comparación, pero tampoco me halaga”.

Y sobre Morfeo en el toreo opina: “El matador es una magnífica muestra  del Arte de Ver una Película de Toros: ‘Que sale el toro, cierre los ojos. Que no los cierra, se los cierra el sueño’.


Fuente: Le Monde Diplomatique
  
 
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