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24/6/2011 Hitler, Mussolini, Stalin    reseña libros
Biografía
TODAVÍA HAY CLASES
Puede parecer banal que Emil Ludwig (1881-1948) deslice en sus textos, por otra documentados, amenos y hasta premonitorios, frases como “las bellas manos es un rasgo que he encontrado siempre entre los dictadores”. Pero algo mas inquietante es la simplicidad con la que  describe tres personalidades complejas, aberrantes y sanguinarias que flagelaron el siglo XX. Salvado este escollo, los ensayos biográficos (traducidos en 1939 por Francisco Ayala) de Hitler, Mussolini y Stalin (con un apéndice sobre el cuarto dictador: Prusia) merecen atención porque, entre otras cosas, Ludwig  mantuvo entrevistas con Mussolini y con Stalin –algo que enriquece el relato- aunque no con Hitler de quien, como es lógico, no ofrece material inédito. Como autor mereció que en 1933 sus obras fueran prohibidas y quemadas públicamente por Goebbels, cuando el escritor alemán, perteneciente a una familia judía de la alta burguesía,  había huido un año antes a Suiza.
Mussolini resplandece. Ludwig no solo muestra  simpatía por el Duce  sino que llega a declarar su admiración. A Benito Mussolini lo eleva a un pedestal  para comparar su estatura y su grandeza con la pequeñez y la miseria de Hitler. “También un dictador puede ser querido al mismo tiempo que le teme la multitud. La multitud ama al hombre fuerte. La multitud es una mujer”, manifesta el Duce a Ludwig. Añade que “la masa es un rebaño de ovejas” al  que hay que “guiar con dos bridas: el entusiasmo y el interés, el lado místico y el lado político”. “Cuando Mussolini habla en la piazza (…) la gente se va a casa diciendo ‘le hemos entendido y tiene razón’. Cuando habla Hitler (…) se conmueven todos y se van a casa diciendo: ‘No le hemos entendido. ¡Qué grande debe ser!’ (…) La diferencia entre ambos modos de hablar: claro en éste (Mussolini), místico en aquél, corresponden a la música nacional de ambos pueblos: Verdi y Wagner”. Mientras Hitler pronuncia la palabra yo cien veces en cada discurso, Mussolini sólo dijo dos veces yo en el discurso de la victoria de la guerra de Abisinia (1937). “Mussolini es hombre cabal, padre de una gran familia que aumenta constantemente (….) Cuando comenzó su gobierno, recorrió medio país manejando su coche para mostrar al pueblo que sabía ‘manejar’ y  ahora, con cincuenta y cinco años, hizo su examen de piloto aviador”. ¿Hitler? “No practica ningún deporte, no sabe conducir auto (…) Hitler es el pequeño-burgués que nunca elige bien un abrigo o una corbata” (…) “Mussolini quiere aprender siempre. Hitler siempre enseñar”. “Mussolini conoce las debilidades de su pueblo, mientras que Hitler cree en realidad todas las insensateces que manifiesta acerca de los germanos”. Claro que … “Mussolini prohibió de repente en escuelas y universidades la enseñanza de Maquiavelo que hasta entonces había constituido su Biblia; pues este italiano prevenía en contra de toda alianza con los bárbaros del Norte”. Y dicho esto, ¿qué va a sorprendernos ya del perfil de Stalin?
                         

Tres dictadores: Hitler, Mussolini y Stalin. Emil Ludwig.
Editorial Acantilado. Barcelona 2011. 161 páginas. 16 euros.



Fuente: Le Monde Diplomatique
  
 
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