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8/6/2010 La agonía de Francia    Reseña Libros
Escrito en tono vibrante, el ensayo que Manuel Chaves Nogales (1897-1944) dedica a la capitulación de Francia frente el horror nazi es, además de un análisis histórico provocador, un texto literario y testimonial de primer orden.
El autor decide abandonar España en 1936 y se  instala con su familia en París. Cree que los grandes valores éticos y políticos de Francia pueden ser traicionados desde el interior si llega a “enamorarse de su verdugo”.  El drama de Francia no es, sostiene Chaves Nogales, que  no haya querido batirse en la batalla sino que durante los meses de la guerra haya luchado más que contra el enemigo exterior contra sí misma. Su tragedia es la agonía de su propia decadencia espiritual que fatalmente desemboca en la rendición.
Todo el libro rebosa indignación y bochorno ante una evidencia fatídica que muchos franceses o no asumen todavía por completo o lo hacen con muchas reservas. Uno de los méritos de esta obra es el hecho de que la haya escrito alguien que respeta y venera a este gran país defensor de los derechos del hombre. Pero este mismo país es víctima de su propia guerra civil “desde que en 1936 la nueva táctica comunista llevó al poder al gobierno del Frente Popular”. Chaves sostiene que “por miedo a Moscú, las derechas francesas entregaban a Francia a la voluntad de Alemania e Italia”. Y aunque proclama que el francés  no es cobarde, ha de reconocer que se comportó como tal.  
La corrupción y la ineptitud de su ejército, los sobornos que Alemania prodigó para contar con el apoyo de destacadas figuras de la intelectualidad que habían renegado del liberalismo, así como la desmoralización progresiva de los tres millones de ciudadanos que fueron movilizados, aunque tardíamente empujados al frente para evitar el derramamiento de la preciosa sangre francesa, son elementos que propician no tanto  que los ciudadanos se asesinen unos a otros, sino que poco a poco fueran asesinando entre todos al país.
Francia se traiciona a sí misma pero también a cuantos han depositado sus esperanzas en lo que esa gran nación representaba. Chaves se siente decepcionado por la conducta del que fue siempre un pueblo hospitalario pero que  ahora maltrata a cuantos huyen del fascismo y, entre ellos, a los españoles. Entregan al enemigo, para congraciarse con él, a miles de refugiados incluso  cuando éstos pusieron en peligro sus vidas y lucharon heroicamente por Francia.
La agonía de Francia adquiere tintes esperpénticos  cuando los parisinos huyen despavoridos en dirección  a Tours y  a Burdeos. Esta es la crónica de  la ruindad, del egoísmo, la codicia y la claudicación generalizados.
Francia, reitera Chaves Nogales, “estaba intelectualmente gobernada por los nazis mucho antes de que las divisiones blindadas de Hitler ocupasen físicamente el territorio francés”. Y aquellas nobles palabras como democracia,  libertad o parlamentarismo eran ya vanas palabras  que descalificaban a quienes osaran  invocarlas.



Fuente: Le Monde Diplomatique
  
 
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