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31/3/2010 Sebald, sin contar    libros
En una carretera de East Anglia, el escritor alemán W.G. Sebald (1944-2001) que viajaba en automóvil acompañado por su hija Anna, colisionó frontalmente con un camión. Tenía 57 años y una obra aclamada en Europa. Era un autor de culto. Su hija sobrevivió al accidente.
A Sebald le fascinaban aquellos parajes ingleses llanos y sin autopistas, sus iglesias de piedra con olmos agonizantes, los pueblos brumosos y casi siempre azotados por el viento, espacios que él  fotografiaba como  si se tratara de vestigios ruinosos condenados a desparecer.
En la narrativa de Sebald  su mirada crea un lenguaje que envuelve historias en las que apenas hay acción,  mas bien una inacción sistemática. Comprime el pasado en un género al que incorpora memorias personales, reflexiones, crónica de viajes, informes minuciosos y material gráfico sin identificar. Crea a espaldas de la ficción y  de la realidad: “Quienes estamos todavía vivos  somos irreales a los ojos de los muertos”, escribe.
Desde su juventud Sebald intercambió textos e imágenes con el pintor alsaciano Jan Peter Tripp con el propósito de hacer un libro a partes iguales, pero la muerte del primero malogró el proyecto. No obstante, Tripp, Anna Sebald y varios amigos han agrupado fragmentos y miradas de escritores (también la de un perro) que el pintor retrató y desorbitó en sus cuidadas litografías. Sebald emerge entre escombros de ciudades bombardeadas, columnas de inmigrantes o de prisioneros de guerra, en un apunte enigmático  y conmovedor. Se intuye el fin trágico del caminante extenuado por los delirios y la desmemoria de la Humanidad. El  enunciado del título es de sobra elocuente:  Sin contar.



Fuente: Le Monde Dilomatique
  
 
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