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31/3/2010 ¿Fué él?   
Relato largo o novela corta, ¿Fue él? se lee de un tirón.  Stefan Zweig arranca con lentitud pero el ritmo de su máquina narrativa se va acelerando a exigencias del guión. No hay nada superfluo en esta historia narrada por una mujer casada con un funcionario inglés jubilado que recuerda, para sí,  en su apacible retiro de Bath, la experiencia vivida por sus nuevos vecinos, un joven y desdichado matrimonio sin hijos al que ella regalará un perro, todavía cachorro, para hacerles soportable la ausencia de niños en la casa.
El perro, llamado Ponto,  es a partir de ese momento el protagonista del relato,  el centro mimado del hogar. La dependencia afectiva del amo hacia el animal es absoluta. Stefan Zweig conoce la psicología humana pero demuestra conocer todavía mejor los instintos del animal: lo tiránico que un animal puede llegar a ser con su amo.
Cuando un buen día la joven esposa se queda embarazada,  ya  estamos preparados para asistir al drama: Ponto es arrinconado y el animal sufre una crisis de celos y resentimiento al percatarse de que  su adorable amo lo ignora para dedicar todo su amor a una misteriosa criatura recién llegada al hogar. El perro era un sustituto provisional que se ve forzado a volver  a su miserable condición de perro. Lo que ocurre después es previsible. Mientras la familia celebra con sus amistades el nacimiento de la niña, Ponto empujará el cochecito con el bebé por la pradera y … nada se puede hacer.  
Stefan Zweig  utiliza al mejor amigo del hombre para demostrar  lo egoísta, miope, caprichoso y miserable que es el hombre. lo que posee…”



Fuente: Le Monde Diplomatique
  
 
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