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31/3/2010 La América de una planta   
Informativo, ágil, perspicaz y rebosante de humor, el relato del viaje de dos meses en automóvil realizado el año 1935 por una pareja de periodistas soviéticos a través de 25 estados de la Unión, proporciona al lector un retrato sorprendentemente actual de un pueblo cuyos éxitos  y fracasos se suceden intactos hasta la fecha.
Los periodistas Ilf y Petrov contratan en Nueva York, la ciudad en la que inician el recorrido después de una travesía en el mítico Normandie, a un matrimonio yanqui, él ingeniero jubilado que habla ruso, de clase media e ideas a juego, para que desempeñen el papel de intérpretes (el hombre habla ruso y la mujer se pone al volante).  Lo cierto es que actúan como un eficaz catalizador de la experiencia de un capitalismo puro y duro que los rusos (tiempos de Stalin) observan con un mínimo de prejuicios y un máximo de curiosidad. Su capacidad de observación es portentosa. El retrato que nos ofrecen del way of life americano, de la clase política (Roosevelt ocupa la Casa Blanca, y podrán visitarlo) y empresarial (entrevistarán al magnate Henry Ford, no en su despacho, pues carecía de él, sino en las mismas naves de la fábrica de Michigan), este gran fresco político y social está teñido por el escepticismo mas que por  el recelo o la envidia del revolucionario. Son tipos, los que retratan, que hoy mismo podemos encontrar en la América de una planta,  la que existe más allá de los rascacielos, la América profunda que en el libro se lleva la parte mas extensa. Y el rostro de esa América es el de ahora mismo, un rostro afligido por la catástrofe de Wall Street (el crack del 29)  y las medidas insuficientes para remontar la crisis que también resultan familiares, tanto o más que el castigo del desempleo, la situación de la Sanidad pública a la que que Obama dará un vuelco transcurridos 75 años, la discriminación racial, el colapso de un capitalismo salvaje sustentado en la todopoderosa  y fraudulenta publicidad  y, cómo no, su objetivo universal: el consumo.
Los numerosos incidentes del viaje  permiten reflexionar sobre un sinfín de paradojas y contradicciones del sistema. Los jóvenes reporteros y el reverso de su moneda, el matrimonio jubilado que los acompaña, equilibran la narración desde el interior. No habrá de sorprendernos leer que “el conjunto de la población vive en un estado de inquietud: el parado teme no volver a encontrar un empleo; el trabajador teme perder el suyo; el granjero teme las malas cosechas (…) pero también teme que sean demasiado buenas, pues en ese caso los precios caerán (…); los ricos temen que los gángsteres secuestren a sus hijos; los gángsteres temen que los lleven a la silla eléctrica; los negros temen que los linchen; los políticos temen las elecciones; el hombre de medios modestos teme caer enfermo porque los médicos se quedarán con todo



Fuente: Le Mode Diplomatique
  
 
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